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Seor | Marca


A Luis Rubiales le cambi el aire el momento en el que Pedro Snchez se dirigi a l como ‘Seor Rubiales’. En la gentileza estaba el hacha. El presidente de la Federacin pas a ser ‘ese seor del que usted me habla’, la frmula espaola comodn para el desprecio.
En otras circunstancias el seor Snchez habra utilizado ‘Querido Luis’, ‘vuestro presidente’ o ‘Luis’ a secas. No conlleva la mism

a intencin ni el mismo saco de cianuro

silabear

Yolanda que seora Gamarra, por poner un ejemplo al vuelo.
En ese instante de ‘seoro’

el que manda cambi de oficio y pas de ser paraguas a ejecutor.

De golpe se terminaron los meses de mirar a otro lado por los ataques a uno de los nuestros. El tratamiento fue el envoltorio de lo que vendra despus, FIFA mediante.

Y un ‘seoro’

El ltimo interruptor para apagar a Rubiales lo apret el seor

Infantino,

escandalizado en diferido. Mientras, el seor

Ceferin,

el del ftbol es de todos, el buen patrn de la UEFA, madura el tamao de su retardo.
Hay otra variante. Por ejemplo, si uno escribe que a

Alexia Putellas

le falt dedicar unas palabras a la aficin, concentrada durante horas en Madrid Ro en un da de temperatura que derreta farolas, entonces

se pasa rpidamente de seor a ‘seoro’

. Y se pierden seguidores y seguidoras en Twitter.
Hagan la prueba.

Es infalible

. Seor, seor.

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