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Ciclismo: Muere Federico Martn Bahamontes, un pionero que marc una poca


Con Federico Martn Bahamontes (Santo Domingo-Caudilla, Toledo, 1928) se marcha una leyenda del deporte espaol que se gest en un momento muy alejado de la realidad actual. Para contextualizar la importancia de su figura, solo hay que remontarse al ao 1959. En una etapa en la que nuestro pas no consegua xitos tan a menudo ni contaba con tantos deportistas de alto nivel, el corredor toledano consigui el hito de convertirse en el primer espaol en ganar el Tour de Francia, algo que siempre quedar en los libros de historia.

Aquella fue su gran hazaa, despus de que Coppi le fichase para el equipo Tricofilina y le convenciera para que pensara en algo ms que la montaa. Una confianza que Bahamontes plasm en la victoria que significara un antes y un despus para Espaa.

No se trataba de un ciclista especialmente precoz -comenz a los 20 aos-, y su llegada al mundo del pedal desde el estraperlo tuvo lugar de una forma un tanto intrincada. Fue un periodista francs quien le puso su clebre apodo de ‘El guila’ tras entrevistarle en Toledo, algo representativo de su manera de ascender en las pendientes y fruto de su primer premio en la montaa del Tour en 1954. Despus llegaron cinco reconocimientos ms en las cumbres francesas, donde todava es el segundo ciclista con ms galardones de montaa de la historia (igualado con Lucien Van Impe y solo por detrs de Richard Virenque, con siete).

Posteriormente, su palmars comenz a multiplicarse hasta alcanzar el rango de leyenda. Adems del Tour de 1959, un segundo puesto (1963), un tercero (1964) y siete etapas en la cita francesa, consigui un segundo puesto (1957), tres etapas y dos grandes premios de la montaa en La Vuelta a Espaa, una etapa y un gran premio de la montaa del Giro de Italia y un Campeonato de Espaa (ruta). La dimensin de su figura radica en su lugar en el ranking de los cien mejores ciclistas de todos los tiempos, en el que se sita en el nmero 42.

Otros tiempos

Pero para entender el mrito de su gesta, cabe resear que las diferencias del ciclismo de aquella poca con respecto a la actualidad son incontables. El peso de una bicicleta como la que emple Bahamontes para vencer en el Tour -12,5 kilos y de acero- es casi el doble que el de una moderna, por no hablar del contraste en las marchas, que se han duplicado. Los sillines, ahora, se fabrican con fibra de carbono (con un peso inferior a 180 gramos) y estn hechos a medida para cada corredor, pero hasta 1970 no se dise uno con base de plstico para que resultara ms liviano. La evolucin en el calzado o en los maillots, que eran de lana hasta que en 1977 se comienza a usar la licra, hablan por s solas.

Pero las diferencias son an ms llamativas en el avituallamiento. Hace sesenta aos era normal presenciar escenas en las que los ciclistas entraban en bares para poder hidratarse -incluso en pleno Tour de Francia-, algo completamente impensable a da de hoy con los geles y barritas energticas como grandes abanderados. Los medios, las pocas, no tienen parangn, pero los agravios comparativos acrecientan inevitablemente un relato que ya de por s resulta pico.

Hoy, el deporte espaol y el mundo del ciclismo estn de luto por la prdida de un mito, el campen de la cita francesa ms veterano en vida, pero su recuerdo perdurar para siempre en la retina de todos los aficionados al pedal.





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